Desde el movimiento (incluyendo la música, el baile, los personajes, la creatividad, la atención, la relajación, el masaje) vamos concienciando dónde estamos y cómo nos vivimos, potenciando las inteligencias corporales, energéticas, psicoemocionales, y espirituales, reconociéndonos en ellas, para desde ahí poder ir liberando trabas, y abrirnos a explorar nuevas posibilidades de nuestro mundo interno y externo, mas acordes a nuestro ser e integridad profunda y esencial.
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